De: Alex 

Para: Rosie 

Asunto: ¿Visita a Boston? 

Me he escaqueado de hacer «lobotomías» durante un rato para mandarte un breve e-mail y preguntarte cómo te va la búsqueda de trabajo. Aún te queda una semana antes de que Randy Andy te expulse de su imperio de clips, así que dispones de un montón de tiempo, y si por casualidad para entonces aún no has encontrado nada que te atraiga, puedo enviarte un cheque para que te mantengas a flote una temporada (sólo si tú quieres). Me encantaría irme a casa ahora mismo y acostarme, estoy agotado. He hecho dos guardias seguidas para no tener que mancharme las manos de sangre mañana. Tendré el día libre, ¡qué bendición! El problema es que cuando yo llegue a casa Sally se estará preparando para irse a trabajar. No puede decirse que nuestros horarios nos permitan hacer mucha vida social, a no ser que cuente el hablar con personas que van de un lado a otro en camilla desesperadas de dolor. Perdona, eso no ha tenido gracia.

Es que estoy muy cansado, y la verdad es que Sally y yo no pasamos juntos mucho tiempo que digamos, y cuando coincidimos, solemos estar tan cansados que nos quedamos fritos. Tengo una idea. Si vinieras con Katie y Comosellame me tomaría unos días de vacaciones y haríamos excursiones, saldríamos a cenar, lo pasaríamos bien y yo podría dormir. Y por fin conocería a Comosellame. Las últimas semanas han sido de pena. ¡Necesito urgentemente una dosis de tu buen humor! Usa tu magia, Rosie Dunne, y hazme reír.

De: Rosie 

Para: Alex 

Asunto: ¡Rosie está aquí! 

Hola, Don Amargado. ¡No temas, Rosie está aquí! Siento que las cosas no te hayan ido bien últimamente. Me parece que a la vida le gusta hacer eso de vez en cuando: te va apretando y cuando crees que no vas a poder más te vuelve a soltar. Pero mientras llega ese momento, querido amigo, intentaré levantarte el ánimo explicándote cómo me va a mí la vida.

Bien, ante todo debes saber que ejerces una muy mala influencia sobre mí.

Después de leer la obra maestra en que convertiste mi CV, y después de leer tu carta, me sentí tan motivada y segura de mí misma que me puse un chándal, una cinta para el pelo, muñequeras y zapatillas de deporte (no es verdad) y recorrí la ciudad de Dublín como una mujer en plena misión. Eres un hombre horrible. Me hiciste creer que podía hacer cualquier cosa, que podía comerme el mundo (no vuelvas a hacérmelo nunca más), así que entregué mi CV en todos y cada uno de los hoteles en los que alguna vez había querido trabajar pero siempre me había dado miedo intentarlo. Deberías avergonzarte de haberme armado de valor, ya que no tardó nada en esfumarse y me encontré con un millón de entrevistas con un millón de empresas arrogantes que me odiaron por el descaro de haber pensado que podía trabajar para ellas. Así que veamos; ¿por cuál de esas bochornosas entrevistas comienzo? Hmm…, hay mucho donde elegir. Bien, empecemos por la más reciente, ¿te parece? Ayer tuve una entrevista para trabajar en la recepción del Two Lakes Hotel. (¿Lo recuerdas? Uno muy pijo que hay en el centro.) La fachada es toda de cristal para que se vea el resplandor de las inmensas arañas a kilómetros de distancia. Por la noche el edificio brilla tanto que se diría que está en llamas. El restaurante está en el último piso para que puedas ver toda la ciudad. La verdad es que es muy bonito. Pero también es uno de esos sitios en los que hay un tipo vigilando la puerta (en realidad, más bien un caballero) vestido con una especie de capa y sombrero de copa, y que no deja entrar a nadie. No te escucha y se limita a repetir que para entrar tienes que ser huésped del hotel. Francamente, ¿cómo va una a hospedarse en el hotel si no le dejan cruzar la puerta? Bueno, finalmente me dejó entrar y por poco resbalo sobre ese suelo de mármol tan pulido. Reinaba un silencio tan absoluto que podías oír caer una horquilla. En serio: a la chica que estaba en recepción se le cayó una horquilla ¡y lo oí! Bueno, supongo que en realidad no había tanto silencio: se oían las notas de un piano que alguien tocaba en un salón y también los hilos de agua de la fuente que presidía el vestíbulo; sonidos de lo más relajantes. También había esos muebles enormes que de niña me dejaban embelesada: espejos inmensos, arañas gigantescas, puertas tan grandes como las paredes de mi apartamento. Las alfombras eran tan esponjosas que cuando las pisé creí que saldría disparada hasta el techo. Para la entrevista me senté a La Mesa Más Grande del Mundo. Dos hombres y una mujer se sentaron en un extremo. Al menos creo que eran dos hombres y una mujer: estaban tan lejos que apenas los veía (por poco les pido que me pasen la sal). Pensé que debía esforzarme en parecer interesada por la empresa, tal como me dijiste que hiciera, así que les pregunté por qué el hotel se llamaba Two Lakes que yo no tenía constancia de que hubiera ningún lago en aquella parte de la ciudad.

Los dos hombres se echaron a reír y se presentaron como Bill y Bob Lake. Son los propietarios del hotel. Qué vergüenza. Así que básicamente me puse a hablar de lo que tú me dijiste: que si me gusta mucho trabajar en equipo, que si tengo don de gentes, que si estoy muy interesada en la gestión hotelera, que si soy tan buena trabajadora y me entrego en cuerpo y alma a las tareas que emprendo, que si siempre termino las cosas que empiezo…, bla, bla, bla. Y luego me enrollé durante lo que me pareció más de una hora contándoles que adoro los hoteles desde que era niña y que siempre he deseado trabajar en un hotel. (Bueno, el lujo es vivir en un hotel, pero ambos sabemos que no me lo puedo permitir.) Y entonces van y lo estropean todo diciendo una tontería del estilo de: «Dinos, Rosie, después del tiempo que has estado trabajando para Andy Sheedy Paperclip & Co., ¿qué has aprendido que consideres que puedes aportar a la recepción del Two Lakes?».

Vamos, hombre, como si mereciera la pena preguntarlo. Vaya, tengo que dejarte. Katie acaba de llegar del colegio con cara de pocos amigos y todavía no he preparado la cena.

De: Alex 

Para: Rosie 

Asunto: Two Lakes Hotel 

Lástima que tuvieras que cortar. Estaba disfrutando con ese e-mail. Me alegra saber que las entrevistas te están yendo tan bien. ¡Ya estoy mucho más animado! Pero hay una cosa que me muero por saber: ¿qué contestaste cuando te preguntaron eso?

De: Rosie 

Para: Alex 

Asunto: Re: Two Lakes Hotel 

¡Alex! ¿No te parece obvio? ¡Clips! (Se pusieron a reír, así que salí bastante airosa.) Bueno, ahora sí tengo que dejarte. Katie me está plantando delante de las narices los dibujos que ha hecho en el colegio. Por cierto, ha hecho uno de ti… y pareces más delgado. Te lo escanearé…

Apreciada señorita Rosie Dunne: Tenemos el placer de informarle de que le ofrecemos el puesto de jefa de recepción en el Two Lakes Hotel. A título más personal, queremos hacerle saber que estamos muy contentos de poder contar con usted tras el éxito de la entrevista que mantuvimos la semana pasada. Dio la impresión de ser una joven despierta, inteligente e ingeniosa; la clase de persona que nos gusta tener trabajando en nuestro hotel. Intentamos contratar siempre a la clase de personas que nos gustaría que nos diera la bienvenida al llegar a un hotel y estamos convencidos de que del mismo modo que nos hizo sonreír cuando nos reunimos, también sabrá hacer sonreír a nuestros clientes cuando lleguen a recepción. Nos complace que pase a formar parte del equipo y esperamos que en lo sucesivo nuestra relación laboral se prolongue sin trabas durante muchos años. Rogamos se ponga en contacto con Shauna Simpson de recepción para ultimar los detalles relacionados con su uniforme. Cordialmente, Bill Lake Bob Lake P. D.: También le agradeceríamos que trajera los clips que mencionó. ¡Andamos escasos de material de oficina! 

Tiene un mensaje instantáneo de: ROSIE

ROSIE: Dios mío, Ruby, ¿es posible que realmente vaya a tener un jefe/jefes agradable? Me parece que por fin todo está empezando a encajar. RUBY: Y luego va y dice que es gafe. Nunca aprenderá.

De: Rosie 

Para: Stephanie 

Asunto: Enhorabuena 

¡Qué alegría me ha dado enterarme de que tú y Pierre os hayáis prometido! Ya sé que anoche estuvimos siglos hablando por teléfono, pero aun así quería mandarte este e-mail. ¡Enhorabuena! Por cierto, ¿has sabido algo de Kevin últimamente? Nunca me llama ni me manda e-mails. Creo que tiene miedo de que vuelva a pedirle que haga de canguro. Está ocurriendo algo muy extraño en mi vida, Stephanie. Tengo un novio que me ama y a quien correspondo, estoy a punto de empezar a trabajar en el hotel de mis sueños, Katie está guapa, sana y muy graciosa y por fin me siento buena madre. Estoy contenta. Quiero disfrutar de esta sensación y deleitarme con mi buena suerte, pero hay algo que no deja de inquietarme. Es como si una vocecilla me susurrara que todo es demasiado perfecto. Es casi como la calma antes de la tempestad. ¿Es así la vida normal? Lo pregunto porque estoy acostumbrada al dramatismo.

Por lo general las cosas se resisten a salir como quiero. Estoy acostumbrada a luchar, quejarme y protestar para conseguir cosas que no son exactamente lo que quiero, pero que cubren el expediente. Esto de ahora no servirá sólo para cubrir el expediente: es perfecto, es exactamente lo que deseaba. Deseaba sentirme amada por alguien, deseaba que Katie dejara de preguntarse si lo de no tener un papá como los demás niños era culpa suya, deseaba sentir que no sólo nos teníamos la una a la otra sino que alguien más nos aceptaba como parte de su vida, deseaba sentirme importante, deseaba sentirme alguien, deseaba saber que si un día llamaba al trabajo diciendo que me encontraba mal, me echarían en falta. Deseaba dejar de compadecerme de mí misma y lo he conseguido. Las cosas me van de perlas. Me siento muy a gusto conmigo misma y no estoy nada acostumbrada a eso. Ésta es la nueva Rosie Dunne. La Rosie joven y confundida ya es historia. Ahora comienza la segunda etapa de mi vida…

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