ROSIE: Muy bien, sin duda ésta ha sido la situación más bochornosa por la que he pasado en mi vida. ¡¡¡SIN excepciones!!!

RUBY: ¿Y qué me dices de aquella vez que te pusiste un vestido blanco sin ropa interior para ir a una discoteca y alguien te echó agua por encima y de repente se te vio absolutamente todo?

ROSIE: Vale, aquello fue bastante bochornoso. 

RUBY: ¿Y aquella vez que estabas en el súper y cogiste la mano de otra niña por error y comenzaste a tirar de ella hacia el coche mientras Katie te esperaba dentro llorando a moco tendido?

ROSIE: La madre de la niña dijo que no me preocupara, que no me iba a denunciar. 

RUBY: ¿Y aquella vez en que… 

ROSIE: ¡Bueno, ya basta, caray! A lo mejor no ha sido la situación más bochornosa de todos los tiempos, pero desde luego se ha ganado un puesto entre los grandes clásicos de ayer y de hoy, cuyo número uno sigue siendo el momento en que besé a Alex.

RUBY: Ja, ja, ja, ja, ja, ja. 

ROSIE: Oh, vamos, se supone que tienes que hacer que me sienta mejor. 

RUBY: Ja, ja, ja, ja, ja, ja. 

ROSIE: Desde luego, no hay nada como el apoyo de los amigos. Voy a dejarte. Randy Andy me está mirando por encima de la montura marrón de sus gafas increíblemente sexys como si fuera un maestro de escuela.

RUBY: A lo mejor quiere que hagas de colegiala perversa. 

ROSIE: Pues ha llegado unos cuantos años tarde para eso. Más bien creo que quiere matarme. Le aletean las ventanas de la nariz y respira pesadamente.

RUBY: ¿Tiene las manos encima de la mesa?

ROSIE: ¡Qué asco! ¡Por favor, Ruby, corta el rollo! 

RUBY: ¿Por qué? No creerás que le llaman Randy Andy porque sí, ¿verdad?

ROSIE: Odio las oficinas sin tabiques. Puede verme desde cualquier rincón de la habitación. Y eso incluye mis piernas debajo del escritorio. ¡Mecachis! Ahora me está mirando las piernas.

RUBY: Rosie, creo que deberías dejar de trabajar en esa oficina. No es saludable. 

ROSIE: Ya lo sé, estoy en ello, pero no puedo largarme hasta que encuentre otro empleo y eso está resultando bastante difícil. Por lo visto a nadie le impresiona demasiado que trabajes como secretaria en una fábrica de clips.

RUBY: Qué raro… Con lo glamuroso que suena… 

ROSIE: Oh, Dios mío, acaba de mover la silla para poder verme mejor. Espera un segundo, le voy a mandar un mensaje. ¡Ya estoy harta!

RUBY: ¡No lo hagas! 

ROSIE: ¿Por qué no? Sólo pienso mandarle una nota muy cortés pidiéndole que deje de mirarme porque me distrae mientras intento trabajar.

Tiene un mensaje instantáneo de: ROSIE 

ROSIE: Deja de mirarme las tetas, pervertido. Misión cumplida, Ruby. Ya se lo he mandado. 

RUBY: Pues date por despedida. Andy no suele ser muy amable con las chicas que tienen el desparpajo de hacerse valer.

ROSIE: ¡Que se joda! ¡Eso no le da derecho a despedirme!

Señorita Rosie Dunne: Andy Sheedy Paperclip & Co. ya no va a precisar de sus servicios en el futuro. Por consiguiente, su contrato de trabajo no será objeto de renovación el mes que viene tal como se había acordado en su momento. No obstante, tiene derecho a seguir como empleada de Andy Sheedy Paperclip & Co. hasta el final del mes en curso, 30 de junio inclusive. Andy Sheedy Paperclip & Co. agradece el trabajo que ha realizado para la empresa durante estos años y le desea suerte en el futuro. Atentamente, Andy Sheedy Propietario de Andy Sheedy Paperclip & Co.

Tiene un mensaje instantáneo de: ROSIE

ROSIE: Te he mandado la carta por fax. ¿La has leído? 

RUBY: Ja, ja, ja, ja, ja, ja. 

ROSIE: ¿Sabes qué? Cuantas más veces la leo, más contenta estoy de marcharme. El nombre Andy Sheedy Paperclip & Co es de lo más elocuente ¿no crees? Me pregunto quién le escribiría la carta teniendo en cuenta que yo soy su secretaria y, por tanto, ése es mi trabajo. A lo mejor lo hice yo y ni siquiera me di cuenta. Bueno, dime, ¿qué opinas?

RUBY: Es la mejor manera de marcharse. Rosie Dunne, vas a entrar en la historia de este edificio como la mujer que le cantó las cuarenta a Randy Andy. Haré que corra la voz, Rosie, tu despido no habrá sido en vano. ¡Te echaré de menos! ¿Adónde irás?

ROSIE: No tengo la más remota idea. 

RUBY: ¿Por qué no buscas trabajo en un hotel? Desde que te conozco andas dando la tabarra con los hoteles.

ROSIE: Es verdad. Me tienen un pelo obsesionada. Antes de tener a Katie mi única ilusión era dirigir un hotel. No creo que ahora vaya a conseguirlo, pero todos necesitamos soñar. No hay que perder la esperanza en que es posible conseguir algo más que lo que una tiene. Quizá sea el tamaño de los muebles lo que me hace sentir tan segura en los hoteles, esos jarrones grandes como personas y esos sofás que no cabrían en mi casa aunque derribara el tabique que separa el salón de la cocina. En los vestíbulos de los hoteles me siento como Alicia en el País de las Maravillas. Por lo menos tengo un mes para encontrar algo. Más vale que me ponga a redactar mi CV.

RUBY: Descuida, no te llevará mucho rato.

De: Rosie 

Para: Alex 

Asunto: ¿Está bien mi CV?

Datos adjuntos: CV. doc 

Por favor, por favor, por favor ayúdame con mi CV o mi hija y yo nos moriremos de hambre. ¿Cómo puedo hacer que los trabajos cutres que he tenido causen buena impresión? ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Socorro!

De: Alex 

Para: Rosie 

Asunto: Re: ¿Está bien mi CV? 

Datos adjuntos: CV. doc 

Como verás (en el documento adjunto) he revisado tu CV. Por descontado, el que me mandaste era casi perfecto tal como estaba, sólo he corregido la gramática y alguna falta de ortografía… ¡Ya sabes lo bueno que soy en ortografía! Por cierto, Rosie, no has tenido «trabajos cutres», según tu propia descripción.

Creo que no comprendes la dificultad de lo que estás haciendo. Eres madre soltera a jornada completa y además trabajas como secretaria personal de un empresario muy solvente. Sólo he cambiado algunas palabras; no he modificado la verdad en ningún sentido. Lo que has estado haciendo día tras días es increíble. Cuando llego a casa del trabajo estoy tan hecho polvo que me vengo abajo; apenas cuido de mí mismo, no digamos ya de otra persona. No te menosprecies, Rosie; no restes importancia a lo que haces. Cuando vayas a las entrevistas, mantén la cabeza bien alta y muéstrate convencida de ser una trabajadora absolutamente capaz (cuando quieres); tienes la maravillosa habilidad de trabajar bien en equipo porque siempre caes bien a la gente (menos esa vez en que teníamos que hacer un trabajo en grupo en el colegio sobre los planetas y no paraste de insistir hasta que dibujamos hombrecitos en Marte y mujercitas en Venus encima del dibujo que Susie Corrigan había tardado semanas en hacer en clase de manualidades; conseguiste que el resto del grupo nos abandonara protestando y nos vimos obligados a empezar un nuevo trabajo tú y yo solos. Jesús, ¿por qué cuando estamos juntos el resto del mundo nos odia?). Eres maravillosa, guapa, lista e inteligente, y si supieras algo sobre enfermedades coronarias, yo mismo te contrataría. Me he tomado la libertad de agregar que fuiste admitida en el Boston College, cosa que tiene su empaque, así que todo irá bien. Sé tú misma y te adorarán. Sólo una cosa más. Insisto en que esta vez busques un trabajo que te guste de verdad. Te sorprenderá lo fácil que resulta levantarse de la cama por la mañana cuando vas a hacer algo que no te empuja a saltar desde el piso de arriba del autobús (me preocupé un poco al recibir aquel e-mail). ¿Por qué no te decides a probar suerte en un hotel? Has querido hacerlo desde que estuviste en el Holiday Inn de Londres cuando tenías siete años, ¿te acuerdas? Ve a por todas y cuéntame cómo te va…

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