ROSIE: ¡Cálmate, Stephanie! 

STEPH: ¡No puedo! ¡Esto es demasiado estrafalario! ¡Sois como hermanos! ¡Alex es como mi hermano pequeño! ¡No podéis hacerlo!

ROSIE: ¡STEPHANIE! ¡NO LO HICIMOS! 

STEPH: Ah. Pues entonces ¿qué ocurrió?

ROSIE: Ahora no pienso contártelo, Doña Histerias.

STEPH: ¡Deja de torearme y cuéntamelo de una vez! 

ROSIE: Vale, soy consciente de que fue una gran estupidez por mi parte y estoy profundamente avergonzada, así que no te pongas hecha una furia conmigo…

STEPH: Continúa… 

ROSIE: Bueno, en realidad es mucho más inocente de lo que piensas, pero sigue siendo muy embarazoso. Le di un beso a Alex.

STEPH: ¡Lo sabía! ¿Y qué pasó? 

ROSIE: Nada, que no me correspondió. STEPH: Vaya. ¿Y te importó? 

ROSIE: Lo que me tiene desasosegada es que sí. Me importó. 

STEPH: Oh, Rosie, lo siento mucho… pero estoy convencida de que Alex reaccionará. Probablemente se quedó de una pieza. ¡Seguro que siente lo mismo! ¡Qué emocionante! Siempre he pensado que algún día ocurriría algo entre vosotros.

ROSIE: He estado tendida en la cama mirando al techo desde que llegué a casa, intentando entender lo que me ocurrió. ¿Perdí la cabeza y actué impulsivamente por culpa de algo que comí? ¿O fue algo que dijo Alex y que quizá malinterpreté? Estoy intentando convencerme de que no fue únicamente el silencio de ese instante lo que cambió mi corazón. Al principio teníamos tanto que contarnos que hablábamos a más de cien palabras por segundo y cuando apenas habíamos escuchado el final de la frase del otro, ya habíamos pasado a la siguiente. Y nos reíamos. Nos reíamos mucho. Luego la risa cesó y se hizo ese silencio. Ese silencio extraño y cómodo a la vez. ¿Qué demonios fue eso? Fue como si el mundo dejara de dar vueltas en ese instante. Como si todos los que nos rodeaban hubiesen desaparecido. Como si hubiese olvidado todo lo que me aguardaba en Irlanda. Fue como si esos pocos minutos hubiesen sido creados sólo para nosotros y lo único que pudiéramos hacer fuese mirarnos el uno al otro. Era como si Alex estuviera viendo mi cara por primera vez. Parecía confundido y al mismo tiempo complacido. Exactamente igual que yo. Porque estaba sentada en la hierba con mi amigo íntimo Alex, y aquél era el rostro de mi amigo íntimo Alex con su nariz, sus ojos y sus labios, pero todo ello me parecía distinto. De modo que le di un beso. Me dejé llevar por la magia del momento y le di un beso.

STEPH: Caray. ¿Y qué te dijo? 

ROSIE: Nada.

STEPH: ¿Nada? 

ROSIE: No. Absolutamente nada. Sólo me miró fijamente. 

STEPH: ¿Y entonces cómo sabes que él no sintió lo mismo? 

ROSIE: En ese preciso momento llegó Sally dando saltos. Habíamos estado esperándola para salir los tres por ahí. Estaba muy emocionada. Quería saber si Alex ya me había dado la buena noticia. Él no dio muestras de oírla la primera vez. Así que Sally chasqueó los dedos delante de nuestras caras. Entonces repitió: «Alex, cariño, ¿le has dado a Rosie la buena noticia?». Alex se limitó a pestañear, de modo que Sally lo abrazó y me la dio ella misma. Van a casarse. Por eso volví a casa.

STEPH: Oh, Rosie. 

ROSIE: Pero ¿qué diantre fue aquel silencio?

STEPH: Suena como algo que me gustaría. Tuvo que ser bonito. 

ROSIE: Lo fue.

PHIL: ¿Qué clase de silencio? 

ALEX: Un silencio extraño. 

PHIL: Ya, pero ¿qué quieres decir con «extraño»? 

ALEX: Insólito, fuera de lo común. 

PHIL: Ya, pero ¿fue bueno o malo? 

ALEX: Bueno. 

PHIL: ¿Y eso es malo? 

ALEX: Sí. PHIL: ¿Por qué?

ALEX: Sally es mi prometida. 

PHIL: ¿Alguna vez has notado «el silencio» con ella? 

ALEX: A veces tenemos momentos de silencio…

PHIL: Margaret y yo también. No siempre hay que hablar, ¿sabes? 

ALEX: Ya, pero ese silencio fue diferente, Phil. No fue sólo un silencio, fue…, bah, ¡yo qué sé!

PHIL: Hostias, Alex. 

ALEX: Vale, vale. Estoy hecho un lío.

PHIL: Muy bien, pues no te cases con Sally. 

ALEX: Pero es que la amo. 

PHIL: ¿Y qué pasa con Rosie? 

ALEX: No estoy seguro. 

PHIL: De acuerdo, pues no veo dónde está el problema. Si estuvieras enamorado de Rosie y poco seguro de Sally, sí que tendrías un problema. Cásate con Sally y olvida ese condenado silencio.

ALEX: Como siempre, me has hecho ver las cosas con perspectiva, Phil.

Querida Rosie: Siento mucho lo que ocurrió. No tenías por qué marcharte de Boston tan pronto, podríamos haber arreglado esto… Siento no haberte contado lo de Sally antes de que vinieras aquí, pero quise esperar a presentártela para que la conocieras. No quería contártelo por teléfono. Quizás hubiese sido mejor… Por favor, no te distancies de mí. Hace semanas que no sé nada de ti. Fue maravilloso volver a verte… Escribe pronto, por favor. Besos, Alex

Para Alex, o mejor ¡para el doctor Alex! ¡ENHORABUENA! DATE UNA BUENA PALMADA EN LA ESPALDA… ¡¡LO HAS CONSEGUIDO!! ¡SABÍAMOS QUE PODÍAS HACERLO! ¡¡Enhorabuena por tu licenciatura en Harvard, pedazo de genio!! Sentimos no poder acudir, Te quieren, Rosie y Katie

Tiene un mensaje instantáneo de: ALEX

ALEX: ¡Rosie, quería que fueras la primera persona en saber que he decidido especializarme en cirugía cardiovascular!

ROSIE: ¡Fantástico! ¿Está bien pagado?

ALEX: Rosie, no es una cuestión de dinero.

ROSIE: En mi tierra, todo es una cuestión de dinero. Probablemente porque no tengo un céntimo. Trabajar a tiempo parcial en Randy Andy Peperclip Co. no está tan bien remunerado como parece.

ALEX: Bueno, pues en mi mundo la cuestión es cuántas vidas salvas. Así que dime, ¿qué te parece? ¿Apruebas el trabajo que he elegido?

ROSIE: Hmmmm… Mi íntimo amigo, el cirujano cardiovascular. Tienes mi aprobación.

De: Alex 

Para: Rosie 

Asunto: ¡Gracias! La última vez que hablamos olvidé darte las gracias por la tarjeta de felicitación que me mandasteis tú y Katie. Es prácticamente lo único que me he traído al nuevo apartamento. Sally y yo nos mudamos hace unas semanas. Tú y Katie estáis invitadas a venir cuando queráis. ¡Sería el primer viaje en avión que haría Katie para visitar a su padrino en Boston! Hay un parque estupendo justo delante de casa y tiene un montón de juegos infantiles. A Katie le encantaría. El apartamento es realmente pequeño, pero como hago guardias tan largas en el hospital apenas tengo tiempo de estar aquí. Tengo que cumplir otra condena a cadena perpetua en el Hospital Central de Boston antes de poder considerarme cirujano cardiovascular. Mientras tanto me pagan una miseria y trabajo como un burro todo el día. En fin, ya basta de hablar de mí. Últimamente parece que no sepa hacer otras cosa. Por favor, escríbeme y cuéntame qué tal te van las cosas. No quiero que nada empañe nuestra amistad, Rosie. Mantente en contacto, Alex

Para Alex ¡Feliz Navidad! Que estas fiestas estén llenas de amor y dicha para ti y los tuyos. Con amor, Rosie & kAtIe

Rosie & Katie: ¡FELIZ AÑO NUEVO! ¡Que este año os depare montones de diversión, amor y felicidad! Con amor, Alex y Sally

Querida Stephanie: No vas a creerte la tarjeta que acaban de dejar esta mañana por debajo de la puerta de casa. Por poco vomito. Estaba limpiando y poniendo un poco de orden después de la fiesta de Nochevieja que dan todos los años papá y mamá cuando ha hecho su entrada triunfal por el felpudo. ¡Me sorprende que no la acompañara un clamor de trompetas! «¡Tarín, tarán! ¡Anunciamos la llegada de una tarjeta extremadamente patética!» (Nuestro adorable tío Brendan asistió a la fiesta, por cierto, y no me quitó el ojo del escote, como de costumbre. Preguntó por ti… un montón de veces. Dios, ¡qué asqueroso!) Había unos diez millones de botellas de vino rodando por el suelo cuando he bajado esta mañana, y por poco tropiezo con un tablero de Trivial Pursuit (sí, fue una de esas noches). Esos ridículos gorritos de papel estaban por todas partes, colgados de las bombillas, flotando en la salsera, con un aspecto de lo más desagradable. Había bolsitas de regalo por todas partes y las chorraditas que contenían, como esas linternillas del tamaño de un pulgar y rompecabezas de unas dos piezas, estaban esparcidas entre los restos de comida. ¡Todo estaba patas arriba! Francamente, Steph, cada vez que papá y mamá se marchaban montábamos unas fiestas de locura, pero al menos nos controlábamos para no comportarnos como animales de granja. Se pasaron toda la noche gritando y cantando (bueno, intentando cantar), y bailando (o más bien pataleando como en una especie de rito tribal). La pobre Katie estaba aterrorizada con tanto ruido (¡es evidente que no puede ser hija mía!) y como no paraba de llorar, la metí en la cama conmigo y me arreó unos diez codazos en la cara. Finalmente los invitados comenzaron a marcharse a eso de las 6 o las 7 de la mañana y cuando por fin me estaba durmiendo, un pequeño monstruo se me echó encima exigiendo comida. En fin, lo que intento decir es que mi estado de ánimo no era el mejor para hacer frente a lo que ha llegado a mi umbral. Tenía la cabeza a punto de estallar, estaba agotada después de haber limpiado el desaguisado que había en casa (lo cual está bien, ya que al fin y al cabo es casa de papá y mamá y están teniendo la amabilidad de alojarme «gratis» así que no me estoy quejando de ellos), sólo quería paz y tranquilidad y dormir un poco. Pero llegó la tarjeta. Delante había una encantadora fotito de Alex y Sally bien abrigados con sus chaquetones de invierno, sus guantes, sus gorros, etc., posando en un parque cubierto de nieve abrazados a… un muñeco de nieve. Un puñetero muñeco de nieve. Parecían asquerosamente felices. Dos alegres cerebritos de Harvard. Me entran náuseas de sólo pensarlo. ¿¿¿No te parece lamentable enviar una foto de ti y tu novio haciendo un muñeco de nieve??? Muy, muy, muy lamentable. Así de lamentable puede ser. ¡¡Y no digamos si me la mandas a mí!! ¡Qué cara más dura! Tendría que haberles enviado una foto mía con… con… George (el vendedor de golosinas, que es el único tío con quien hablo hoy por hoy), saltando en los charcos de la calle con un frío pelón. ¡Seguro que les causaría el mismo efecto! Dios, qué manera de divagar. Perdona. Tengo que dejarte antes de que Katie se termine el poco vino que queda en una botella que rueda por el suelo. Ah, por cierto, fue genial conocer a Pierre después de todo este tiempo. Me pareció un tío muy majo. Tendríais que venir a vernos más a menudo. Lo pasé muy bien hablando con alguien más o menos de mi edad, para variar. Feliz Año Nuevo. ¿A quién se le ocurriría esta expresión? Con amor, de tu alegre y extremadamente dichosa hermana pequeña Rosie.

Para Rosie: ¡Feliz cumpleaños, amiga mía! ¡Bienvenida al mundo de los veintiséis! ¡Nos hacemos mayores, Rosie! ¡Escribe más a menudo! Besos, Alex

PARA ALEX: ESTÁS IMBITADO A MI FIESTA DE CUMPLAÑOS EL 4 DE MAIO EN MI CASA. CUNPLO 7. ABRÁ UN MAGO. TOY INPACIENTE. EMPIEZARÁ A LAS 2 Y TERMINARÁ A LAS 5. TE QUIERE KATIE

Querida Katie: Siento no poder asistir a tu fiesta de cumpleaños. Lo del mago seguro que será muy divertido. ¡Irán tantos amigos que ni siquiera te darás cuenta de que no estoy! Tengo que trabajar en el hospital y no me dan vacaciones. Les dije que era tu cumpleaños, pero ¡no me hicieron caso! De todos modos te he mandado una cosita que espero que te guste. Feliz cumpleaños, Katie, y cuida de tu mamá por mí. Es muy especial. Muchos besos para ti y para mamá. Alex

Para Alex: Gracias por el regalo de cumpleaños. Mamá lloró cuando lo abrí. Nunca había tenido un guardapelo. Las fotos de tú y mamá son muy pequeñas. El mago estubo bien, pero Toby, mi mejor amigo, dijo que sabía que tenía truco y enseñó a todo el mundo donde se había escondido las cartas. El mago no estaba muy contento y se enfadó con Toby. Mamá se rió tanto que me parece que al mago tanpoco le gustó. A Toby le cae bien mamá. Me hicieron muchos regalos pero April y Sinead me regalaron la misma libreta.

Mamá y yo pronto canviaremos de casa. Añoraré mucho a la abuela y al abuelo y sé que mamá está triste porque ayer por la noche la oí llorar en la cama. Pero no nos vamos muy lejos. Se puede ir en autobús desde casa de los abuelos a nuestra casa. No se tarda mucho y estamos más cerca de las tiendas del centro y se puede ir a pie. Es mucho mas pequeña que la casa donde estamos ahora. ¡Mamá es graciosa, la llama caja de zapatos! Tiene dos dormitorios y la cocina es diminuta. Solo hay sitio para comer y ver la tele. Tenemos un valcón y se está muy bien pero mamá no me deja salir sola. Se ve el parque. Mamá dice que el parque es nuestro jardín y que tenemos el jardín mas grande del mundo. Mamá me dijo que puedo pintar mi cuarto del color que quiera. Creo que lo pintaré rosa o morado o azul. Toby dice que lo pinte de negro. Es la pera. Mamá tiene un trabajo nuevo. Trabaja solo unos días a la semana, así que unas veces puede ir a buscarme al colegio y otras no. Juego con Toby asta que llega a casa. Su mamá siempre lo lleva y lo recoge porque dice que somos demasiado pequeños para ir en autobús. Creo que a mamá no le gusta su trabajo. Siempre está cansada y llorando. Dijo que prefería volver al colegio a hacer clase doble de mates. No sé qué quiere decir. Toby y yo odiamos el cole pero él siempre me hace reír. Mamá dice que está cansada de tener que ir a hablar con mi maestra la señorita Casey. A la abuela y al abuelo les parece divertido. La señorita Casey tiene la nariz más grande del mundo. Nos odia a Toby y a mí. Me parece que tampoco le gusta mamá porque siempre que se ven discuten. Mamá tiene una amiga nueva. Las dos trabajan en el mismo edificio pero no en la misma oficina. Se encuentran fuera aunque hace frío porque tienen que salir para fumar. Mamá dice que es la mejor amiga que ha tenido en siglos. Se llama Ruby y es muy divertida. Me gusta cuando viene a casa. Ella y mamá están siempre riendo. Me gusta que Ruby esté aquí porque mamá no llora. Ahora hace mucho sol en Dublín. Mamá y yo hemos ido unas cuantas veces a la playa de Portmarnock. Cojemos el autobús y siempre va lleno de gente en trage de baño que come helados y lleva música a todo volumen. El piso de arriba del bus es mi favorito. Me siento delante y hago ver que conduzco y a mamá le encanta mirar el agua por la ventana todo el camino. Estoy aprendiendo a nadar. Pero tengo que llevar los manguitos en el mar. Mamá dice que quiere vivir en la playa. ¡Dice que le gustaría vivir en las conchas! ¿Cuando vendrás a vernos? Mamá dice que vas a casarte con una chica que se llama Bimbo1. Qué nombre tan raro. Besos, Katie

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